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RAICES PROFUNDAS

José Luis González Alba

Salmo 1: 1-3 NTV
“1 Qué alegría para los que no siguen el consejo de malos, ni andan con pecadores, ni se juntan con burlones,
2 sino que se deleitan en la ley del Señor
meditando en ella día y noche.
3 Son como árboles plantados a la orilla de un río, que siempre dan fruto en su tiempo. Sus hojas nunca se marchitan, y prosperan en todo lo que hacen.”

Jeremías 17: 7, 8 NTV
“7 Pero benditos son los que confían en el Señor
y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza.
8 Son como árboles plantados junto a la ribera de un río con raíces que se hunden en las aguas. A esos árboles no les afecta el calor ni temen los largos meses de sequía. Sus hojas están siempre verdes y nunca dejan de producir fruto.”

 

Echar raíces profundas es lo más importante para un árbol.

Los árboles con raíces más profundas se suelen dar en zonas desérticas. En África el llamado Árbol de los Pastores llega a tener raíces de 68m de profundidad. El Enebro del desierto del sur de Estados Unidos tiene raíces de hasta 61m.

Como hemos leído, la Palabra del Señor nos compara con árboles. Y nos llama a ser árboles que echan raíces profundas hacia las corrientes de agua.

Las raíces profundas sostendrán al árbol cuando soplen vientos fuertes o se desborden ríos.

Esto nos habla de la necesidad que tenemos de confiar en el Señor; de la necesidad de la vida de oración. Esos ríos de agua son ríos de aguas de vida que representan al Espíritu Santo. Así aunque vengan situaciones difíciles, éstas no arruinarán nuestra vida.

Las raíces profundas encontrarán las aguas subterráneas que nutrirán al árbol en cualquier tiempo.

Esto nos habla de la necesidad de nutrirnos de la Palabra del Señor. Esas corrientes de agua es el manantial de vida de la Palabra de Dios. Así nuestra vida será siempre fructífera no importando lo que nos rodee.

Las raíces no se ven, están bajo tierra. Pero aunque no se ven sostienen y nutren al árbol; mantienen el tronco y las ramas con vida; mantienen verdes las hojas; y hacen posible las flores, frutos y semillas.

Mateo 6: 6 “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.”

Lo mismo ocurre con tu vida devocional, es decir tu vida de oración y con la Palabra del Señor; no se ve, pero obtiene resultados de parte de Dios.

Tu comunión con Dios mantiene vigente tu salvación, mantiene tu nueva vida en Jesucristo; permite que recibas la ayuda del Señor en tu necesidad; hace que des fruto sacando tu vida de la esterilidad y de la falta de relevancia.

 

¡Decide echar raíces profundas!

Efesios 3: 14-17 NTV
“14 Cuando pienso en todo esto, caigo de rodillas y elevo una oración al Padre, 15 el Creador de todo lo que existe en el cielo y en la tierra. 16 Pido en oración que, de sus gloriosos e inagotables recursos, los fortalezca con poder en el ser interior por medio de su Espíritu. 17 Entonces Cristo habitará en el corazón de ustedes a medida que confíen en él. Echarán raíces profundas en el amor de Dios, y ellas los mantendrán fuertes.”

Oremos para ser fortalecidos y echar raíces profundas.

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